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Marzo 30, 2008La camarera del fondo se afanaba en limpiar la barra una vez más mientras mis dos buenas amigas se empeñaban en continuar con la discusión sobre la religión. La tarde de este domingo ha sido algo confusa, lo reconozco. Demasiadas reflexiones para un domingo de resaca. Agarro con fuerza mi cerveza, ella sí que me entiende un domingo por la tarde, y me doy cuenta que el momento de reflexiones ya debe terminar, no el de ellas, que discutan lo que quieran, pero el mío sí… se acabó cuestionar, analizar, observar y planear mi día, mis días, mi vida.
Saco la agenda del bolso y borro todo su contenido en un arranque de valentía… a ver cuánto me dura…
Los domingos no son para reflexionar. Las conclusiones que salen de ese día de la semana suelen ser demasiado deprimentes. Por eso echan Aída los domingos, para q te rías y no pienses en nada.
Un besazo y feliz semana!