Caminando más perdida de lo que lo he estado en toda mi vida desearía que este camino se acabara sin más y me obligara a tomar otra dirección sin remedio. A veces pienso que todavía no he aprendido a decidir, o a asimilar, que en muchas ocasiones van de la mano.
Esta tarde me quedo escondida en mi rincón lloriqueando como cuando era niña, porque las cosas a veces no son cómo te gustaría que fuesen y porque no tengo fuerzas ni motivación para hacerlas tal y como quisiera.
La soledad para mi ya no es un estado, es una realidad que me aplasta cada mañana con toda su furia, y su compañía dura ya demasiado…
